Não o grites de cima dos telhados
Deixa em paz os passarinhos
Deixa em paz a mim!
Se me queres, enfim,
tem de ser bem devagarinho, Amada,
que a vida é breve, e o amor mais breve ainda ...
- Mário Quintana -
(Foto: Rui Martins - http://fotos.sapo.pt/obN0kLVvOUlAI5s33l62?a=4)
Foto: José Luís Coelho Borges
Cuando Dios creó el mundo, dio nombre y color a todas las flores.
Y sucedió que una florecita pequeña le suplicó repetidamente con voz temblorosa:
-¡No me olvides! ¡No me olvides! Como su voz era tan fina, Dios no la oia.
Por fin, cuando el Creador hubo terminado su tarea, pudo escuchar aquella vocecilla y se volvió hacia la planta. Mas todos los nombres estaban ya dados.
La plantita no cesaba de llorar y el Señor la consoló así:
-No tengo nombre para ti, pero te llamarás "Nomeolvides". Y por colores te daré el azul del cielo y el rojo de la sangre. Consolarás a los vivos y acompañaras a los muertos. Así nació el "nomeolvides" o mio-sota, pequeña florecilla de color azul y rojo.
Amarras…
Soldadas…
Apertadas…
E que doem…
Vou…
Esticar os braços…
Com força…
E cortá-las…
Quero ser livre…
Saber quem sou…
E o que quero…
Não quero…
Sonhar por sonhar…
Esperar…
E nada ter…
E com força…
Arranco…
As amarras…
E mesmo doendo…
É dor de momento…
E não voltarei…
A deixar pôr amarras…
Porque quero…
Ser eu novamente!.
